Estaba en la playa caminando en la orilla, viendo como mis pies se enterraban poco a poco en esa arena suave con partículas doradas. Recuerdo que eran como las cinco de la tarde. El sol se reflejaba en el agua y me lastimaba los ojos, pero no importaba. Fuck it, estaba en la playa.
Empecé a escuchar música. A unos 50 metros iba llegando un trío norteño y se puso a tocar. Se acercaron algunas personas. La música es un imán. Me acerqué lo suficiente pero no demasiado para llamar la atención. Algunas personas empezaron a bailar.
Sonreí, me sentí muy tranquila, feliz. Y me puse a llorar, porque en el fondo, muy dentro de mí, se que pensaba que no lo merecía.
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