Ahora que paso más tiempo que antes en la casa y conmigo misma ya me di cuenta que debo obligarme a socializar. Es bien fácil encerrarse en la comodidad y en la flojera. Pero siento que después de algunos días adormece los sentidos, apendeja. Ayer que salí y ver pues toda la escena y la gente, ver como los veinteañeros son mucho más libres que cuando yo lo era, darme cuenta que ya estoy empezando a acumular experiencias. No sé. Ayer sentí como si tuviera una tormenta dentro de mi pecho. Empecé a sentir, pude dejar de pensar y dejarme ser en la nada. La música es mágica.
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