Pequeña pausa obligada. COVID.
Mientras planeaba (como siempre) una pausa más prologada. - cirugía de hernia umbilical.
Cansada del trabajo, de las mentiras, del bluff, del ego masculino, de la competencia en la cual ni me interesa estar.
Aprovechando unos episodios de colitis que me regresaron por estrés y tal vez se intensificaron por la edad y la famosa y temible pre-menopausia (38 años) - I didn't think I would made it this far.
Mucha depresión, mucho desgaste, cansancio, fastidio.
Afortunadamente, los últimos años, el conocer de neurodivergencia me ha ayudado mucho a perdonarme, aceptarme y entender un poco mejor toda mi vida.
Saber que somos una minoría pero tampoco tanta (20% es algo, y yo creo que puede ser un poco más, por tanto enmascaramiento) - duele mucho sentirse y saberse diferente.
Nunca tuve las herramientas hasta hace poco. Nunca tuve la estabilidad para asimilarlo adecuadamente. Desde los cuatro, cinco años viví mucha inestabilidad. Muchos cambios. Me acostumbré tanto a estar en modo adaptación, observando, imitando que cuando por fin tuve el tiempo y espacio para estar en paz. No lo aceptaba. No quería. Busque maneras de cambiar lo que fuera, de modificar las cosas, de a veces complicarlas, solo por sentir algo, porque siempre había estado acostumbrada a la novedad del cambio.
Duele mucho ir sanando, porque pues me he ido dando cuenta de situaciones en las que me puse, amistades o no amistades que confundí no una sino muchas veces, personas que pasaron por mi vida que obviamente en su ignorancia y propias preocupaciones me lastimaron mucho. Y no es victimizarme, es darle un espacio al dolor. Y el dolor me enoja, recordar algunas cosas me hace sentir mucho coraje por como me perdí.
Pero poco a poco, buscando estas pausas u obligandome a tenerlas, puedo ir volviendo a integrar y procesar la experiencia humana so far.
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