Ayer vimos The Sound of Metal. Me gusto mucho, y recordé cuando compré mis audífonos para el silencio. Porque a veces cuando me ponía a trabajar cualquier cosa me distraía. Recuerdo que había un practicante de Veracruz que se la pasaba cantando. En serio, cantando, en horario de oficina, y yo toda encabronada porque me distraía, y gracias a el me compré esos audífonos para bloquear cualquier distracción auditiva. Me gustaba el centrarme en mis ruidos internos, los sonidos de mis tripas y sentir mis latidos cardíacos. Y a veces pensar que qué pasaría si se me olvidara respirar.
Nota: Al final, cuando lo contrataron y conforme fue aumentando su carga de trabajo y responsabilidades, vi en tiempo real
cómo la industria fue matándole el alma. Nunca más lo escuché cantar. Ahora ya
tiene un bebé y mucho estrés.
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