jueves, junio 25, 2026

25 de junio del 2026

De vuelta a la oficina, son las 3:01 de la tarde, me siento incapaz de concentrarme. 

Haciendo memoria de todas las cosas que me han sucedido en mi vida laboral. 

Trabajé en cuanto pude. Me urgía ganar mi dinero.

El aire acondicionado, la gente, el eco, los egos. 

La gente, la energía, las miradas, las no miradas. 

Todo lleno de consultant bros, todos ansiosos y perfumados. 

Mi hora favorita es entre la 1:30 y las 3:00 de la tarde que es cuando la mayoría de las personas se van a comer. Yo prefiero ir a comer a las 12:00 que todavía no hay nadie en el comedor, todavía consideran que es desayuno, yo que se. 

Creo que esta semana hay gente de otras oficinas porque vendieron mucho y se los van a llevar a cenar. Nunca me han emocionado esas cosas de convivir con personas del trabajo aunque haya comida gratis. No se, nunca me he sentido yo en esos contextos. Siempre estar fingiendo normalidad. Agotador. 

Me acuerdo en mis prácticas profesionales, en el 2009, cuando todavía a cada empleado le daban un teléfono fijo con su número de extensón y las computadoras eran de escritorio. No podía trabajar en un lugar que no fuera la oficina.

El caso es que organizaron un convivio laboral / día de campo y el gerente de la fábrica comenzó a marcarnos a todos los empleados (incluídos practicantes) para confirmar la asistencia al evento. Máxima presión social / laboral. 

Pensé que 17 años después las cosas podrían ser distintas, pero no. Los extrovertidos siguen sin respetar. No aceptan diferencias, quieren que todos sean iguales, se vistan iguales, hablen igual. 

Aburrido. Una última junta y me largo. Hoy si se ha sentido el día muy largo. 


No hay comentarios.: