En el 2015, después de seis meses de recuperación después de mi fractura de tibia y peroné, y con miedo a hacer cualquier ejercicio que demandara impacto a mi pierna, decidí retomar el yoga. Encontré una escuela / estudio al que estuve yendo durante unos 3 años.
Después decidí que no era suficiente para mí, y me cambié a un gimnasio de pesas y clases, pilates y natación. Aún así, no era lo mío. Me gustaba mucho nadar, pero no me gustaba por ejemplo, que en el horario donde me tocaba ir, era cuando normalmente iban saliendo o entrando los niños a sus clases, lo cual implicaba que el vestidor de mujeres estuviera lleno de mamás, nanas, abuelas e infantes llorando y corriendo. Otra cosa que no me gustaba de ir a nadar, era traer la mochila con cosas húmedas y todo el proceso de preparación para nadar, cambiarme, bañarme fuera de mi casa, etc etc etc.
La sensación y el ejercicio en sí me gustaba mucho, me gustaba que lo único en lo que me debía concentrar era: 1) en contar las vueltas, 2) en respirar y tratar de no ahogarme o tragar agua.
Me gusta lo que siento cuando nado, porque puedo dejar de estar complentamente en control de mi cuerpo y me puedo permitir sentir el agua, la falta de ella, su temperatura, mi temperatura, y entender lo delicado que es nuestro cuerpo y nuestra respiración.
Lo terminé dejando, como casi todo.
Este año, después de el encierro, vi que iban a abrir una escuela de yoga. Y decidí inscribirme y retomarlo. De vez en cuando en la casa ponía videos y me ponía a hacer clases de una de mis maestras que hizo su canal en youtube y todo. Pero no era lo mismo que ir a practicar en un lugar que es para eso. Voy terminando mi tercer mes, y creo que es de las cosas que más necesitaba.
Me ha dado un espacio consciente para mí. Para dejar el teléfono a un lado y no hacerle caso. Me molesta el celular pero también tengo la necesidad de usarlo. Soy muy propensa a los vicios y adicciones. No puedo dejar uno sin empezar con otro. Supongo es parte de mi personalidad.
También me ha dado, junto con otros alicientes, mayor (o menor) percepción de mi misma. Entiendo que soy quien soy, pero también que no soy todo lo que creo que soy. Siento que me he vuelto más desapegada y un poco más espiritual. Creo. Tal vez no. No sé. Me funciona.
También me ha ayudado a ver situaciones desde un lugar más lejano, y desde fuera, y de cierta manera entender el contexto y dejar ir muchas cosas, muchas emociones y ansiedades que tenía.
También han llegado otros miedos y temores, pero ahora tengo un poco de paciencia (o resignación) que antes desconocía. No tengo ni debo tener el control de todo y está bien. Si me da tranquilidad, aunque sea temporal, está bien.
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