miércoles, noviembre 25, 2020

Divorcio

 Me siento triste, ansiosa y con mucho miedo. Pero al mismo tiempo decidida y liberada. No puedo esperar a poder decirlo y soltarlo. Empezar a recoger mis cosas e irme. 

Diez años he trabajo en industria, y he aprendido mucho, y decidí partirme la madre y seguir trabajando contra corriente todo este tiempo arreando y organizando cosas y personas, costara lo que me costara, en turnos nocturnos, horas extras, todo sin reconocimiento absoluto, porque eso es lo que hay que hacer. Por que para eso me pagaban, ¿no?

¿Pero cuánto tiempo es suficiente? ¿Diez años, veinte, treinta y cinco? Para mí es YA.

Gracias a esos diez años ahora tengo una seguridad económica, que me puede permitir, ahora que estoy a punto de colapsar, poder despedirme y decir que no a algo que ya no me hace bien. Ya no más.

No sé bien que vaya a hacer, pero sé que tengo opciones o que puedo crearlas.

Tengo que entender que ya no soy la misma persona de antes, que mis prioridades han cambiado, y que para mi ya no vale la pena ese intercambio en el cual el trabajo era un medio para un fin, cuando el fin desde inicio está destruído o es inexistente. 

Se que no estoy sola, tengo un colchón bajo otro colchón, entonces la caída no será tan dura. Dificil ha sido aceptarlo y darme cuenta. 

Estoy triste, no me siento feliz y cada vez veo con más lástima a quienes están(estamos) aquí atrapados. Pero yo no tengo hijos, ni familia, ni nadie que dependa de mí. Solo a mí. Ya no tengo miedo.


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