Ayer leí la novela gráfica de Ghost World, y terminando ví la película. Recuerdo que la ví hace más de quince años, y que me había parecido entretenida. No recordaba mucho, solo el autobús, y a Enid. Me gustaba su personaje, porque le envidiaba su seguridad para vestirse como lo hacía y que le valiera madre el universo. Claro, yo tenía 17 años.
Ahora, muchos muchos años después, me siento identificada con ella, pero de una manera más profunda.
Me dejó pensando mucho en las relaciones humanas. En como es muy difícil conectar realmente con alguien. Enid y Seymour eran dos solitarios, cada uno en su contexto. Seymour, por su edad y experiencia ya estaba acostumbrado a saberse una persona extraña e incómoda, y entendía que si quería compañía tendría que ceder. Hasta que llegó Enid.
Somos tan complejos, con tantos aspectos y dimensiones, que siempre nos vamos a sentir alienados, externos, diferentes, solos.
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