- Aprenda cuánto más feliz es el hombre que considera su ciudad natal el centro del universo, que aquel que aspira a una mayor grandeza de la que le permite su naturaleza.
- Nada hay más doloroso para el alma humana, después de que los sentimientos se han visto acelerados por una rápida sucesión de acontecimientos, que la calma mortal de la inactividad y la certeza que nos privan tanto del miedo como de la esperanza.
- Si nuestros instintos se limitaran al hambre, la sed y el deseo, seríamos casi libres. Pero nos conmueve cada viento que sopla, cada palabra al azar, cada imagen que esa misma palabra nos evoca.
- Descansamos; una pesadilla puede envenenar nuestro sueño. Despertamos; un pensamiento errante nos empaña el día. Sentimos, concebimos o razonamos, reímos o lloramos.
- Abrazamos una tristeza querida o desechamos nuestra pena; Todos es igual; pues ya sea alegría o dolor, el sendero por el que se alejará está abierto. El ayer del hombre no será jamas igual a su mañana ¡Nada es duradero salvo la mutabilidad!
- Amo la vida, aunque sólo sea una sucesión de angustias, y la defenderé.
- Satanás tenía al menos compañeros, otros demonios que lo admiraban y animaban. Pero yo estoy solo y todos me desprecian.
lunes, junio 19, 2017
Frankenstein
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