Durante un año estuve evaluando y estirando mis límites y prejuicios, mi flexibilidad al saber quién soy y de qué soy capaz, dejé a un lado mi egoísmo y me concentré en alguien. Creo que por eso nunca me di cuenta que en el fondo nunca fui correspondida de la misma manera. No importa, yo sentía, y no me importaba pensar. Es increíble cómo uno mismo se engaña.
Me rompí, por dentro, como nunca y no se cuánto tiempo me tome recuperarme. Yo pensaba que ya estaba todo atrás, pero todavía me sorprendo pensando en eso y buscando en mi cabeza a esa persona que decidió desaparecer.
El problema es que con esto arrastro a quienes si me quieren. Quienes me conocen, y que ese monstruo y sombra se ha hecho cada vez más grande. Que algo que yo pensaba que podía controlar me controla, y no siento nada. Nada nada nada nada nada.
Por eso empecé a ir a terapia, pero nada duró mucho tiempo. Fui a mi primer sesión y todo iba bien, pero ahora estoy rota, otra vez y por fuera.
Dentro de los cambios de reinvención que hice fue comprar una bicicleta. Siempre, desde niña me ha gustado mucho andar en bicicleta, así que decidí invertir en una para poder pasear, despejarme, y volver a ser yo. Paseaba los fines de semana, en las mañanas o en las tardes cuando ya no había tanto sol, podía cargarla en mi carro y llevarla a diferentes lugares de la ciudad para no pasear siempre por los mismos lados.
El domingo pasado salí a pasear por mi casa, pasó lo que nunca me había sucedido. Me caí y me rompí en dos, cuatro, ocho pedazos la pierna. Tibia y peroné. Recuerdo que perdí el control y que al segundo siguiente ya estaba en el piso. Moví mi pierna derecha y me di cuenta que si podía mover los dedos de los pies, pero en cuanto quise cambiarla de lugar la pierna se movió en ángulos extraños.
La moví para que quedara en una posición "normal" y llamé a mis papás para que por favor fueran por mí y llamara a una ambulancia. No sé cuánto tiempo después llegaron ellos, y después la ambulancia al hospital, casi los mato cuando acercaron unas tijeras a mis tenis, les grité que pobres de ellos si los rompían. Hubo un momento en el que empecé a ver luces de colores. Pero estaba sola y no me podía desmayar.
Me llevaron al hospital, me sacaron las radiografías más dolorosas del mundo y después me volvieron a acomodar la pierna. Me operaron al día siguiente, esa noche no dormí, porque no podía moverme por el dolor y porque cualquier cosa que hiciera me lastimaba, sentía el hueso moverse, flojo, adentro de la pierna. Dice mi prima que era como Harry Potter cuando se queda sin brazo, o pierna, o algo.
El lunes me operaron en la mañana, todas las personas que me atendieron en el quirófano fueron muy amables, había un Doctor Peña, creo que era el anestesiólogo, que me dijo "Ya llegué, ya no vas a tener dolor". Me pusieron el famoso bloqueo, y deje de sentir las piernas. Bueno, si las sentía pero no sentía nada, muy raro. Poco a poco me fueron también preparando y poniendo otra anestesia. Recuerdo que hubo un momento en el que me puse muy nerviosa, empecé a temblar, y alguien se acerca, me agarra de la cabeza y me dice "No estés nerviosa, todos aquí estamos para que tu estés bien". Me tranquilizó mucho. Escuché que ponían música, les pedí que me pusieran Pink Floyd, pusieron algo de ellos, no recuerdo qué, y después que desperté a mitad de la operación, estaban escuchando Tears for Fears. Escuché los taladros. Todo.
Cuando salí de la operación estaba una doctora Marroquín, salí con una pierna totalmente vendada y entumida. Me enseñaron las radiografías de lo que habían hecho. Tengo una pierna con la mitad de los huesos soportados por metal y 13 tornillos.
Lo que más me dolió, más que la pierna rota, más que el dolor físico, era el saber que mi independencia se fue. Hasta nuevo aviso, hasta recuperarla.
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